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domingo, 4 de noviembre de 2012

CONVERSACIONES (4)




Miércoles 31 de octubre de 2012. Universidad Pompeu i Fabra. Ciclo Intersecions. Postfotografía i Postcinema con Joan Fontcuberta e Isaki Lacuesta.

Es el último día del ciclo y el último día del mes. Es otoño y hace unos días que han muerto los últimos mosquitos con la bajada de las temperaturas, ya atrasaron otra vez la hora, la noche llega antes y nadie sabía que en ese último día también iba a morir Agustín García Calvo.
Es el día en el que la CGT declara por su cuenta su huelga general y hay huelga de transportes en Barcelona. El resto caminamos despacio, respiramos despacio, hablamos en voz baja. Un helicóptero de la policía vigila la cuadrícula de la ciudad, barre los espacios sónicos, practica una cirugía quirúrgica que va cortando los sectores más afectados. Ahora está justo encima del cuadrante de la Pompeu, es un lugar que necesita cierta protección, allí se reúne el cineasta Isaki Lacuesta y el fotógrafo Joan Fontcuberta, dos tipos peligrosos. Los barridos con infrarrojos los sitúan en una palestra, notan sobre el encerado la proyección de fotos, videos, detectan en el ambiente del aula cierta expectación ante el final del cine, de la fotografía. Un barrido del detector térmico les informa que el aula 20.029 está llena. Los sistemas móviles del Campus sufren interferencias, puede que sea un protocolo de seguridad del helicóptero o quizá que ha llegado Sergisonic, cargado de electricidad.

Es peligroso decir hoy que se consume más de lo que se produce, porque el resto se deshecha. Ya nadie guarda los álbumes de fotos familiares, aquella diversión de las tardes de plomo, hoy las cámaras digitales, con su inmensa memoria de fotografías, no dejan un solo rincón sin imágenes, todos convertidos en fotógrafos, fotoperiodistas, todos cineastas, todos avanzamos ante un paisaje o los salones de un museo, con la cámara siempre delante de la cara, sabiendo que todo ese material se olvidará con el siguiente paso, museo, paisaje.
-Ya está.
Y pasamos a la siguiente sala. Esa es la velocidad de los tiempos. No hacen falta revelados, ajustes, técnica, placas, papel, el tiempo corre y tenemos prisa.  
Desde aquel momento artístico de las cuevas rupestres, con la representación de animales, hasta hoy en el que nos fotografiamos desnudos, vestidos, amontonados, solitarios, retratándonos en todas las fases de la vida y ponernos de inmediato en circulación; todas esas fotos enviadas a múltiples direcciones para un uso global.
-Gestionamos nuestra imagen.
Y esa imagen pasa a ser una identidad o una máscara, frente a los demás. Todo ese archivo universal, termina en manos de fotógrafos que le dan valor y lo convierten en arte, artistas como Fontcuberta, cineastas como Lacuesta, indagan en esa poética de la acumulación, apropiacionistas de otros trabajos anónimos, cuyas películas forman parte del cine de los museos, las nuevas salas de proyección con un uso comercial decorativo, hoteles, convenciones, fiestas. Potsfotografía en la era después de Kodak.






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